martes, 2 de diciembre de 2014

Siempre para ti.

Profundamente. Mucho. Demasiado. Locamente. Eufóricamente. Drásticamente. De la cabeza a la planta de los pies. Irremediablemente. Indudablemente. Exageradamente. Inexplicablemente. Así es como me enamoré de ti, hasta el punto de creer que mi capacidad de razonamiento me había abandonado por completo. Como un malgastado títere esperando a ser manejado por tus manos. Guiada por ti. Completa e innegablemente a tu merced.
Perfecta, lista, hábil, tenaz, siempre para ti.
No espero ningún pago por este amor. Puedo soportar que no me quieras, pero no puedo ni siquiera concebir la idea de que me alejes de ti. Puedo convertirme en todo lo que quieras y más.
Respetuosa, majestuosa, carismática, ingeniosa, siempre para ti.
No me juzgues, nunca juzgues. Jamás juzgues a una mujer enamorada. Podría ser orgullosa, recoger los pedacitos de mi corazón que pisoteaste e irme a buscar un hombre que me valore. Pero dicen que el amor es ciego. Y yo estoy ciega de amor por ti. Puedo arrastrarme mil veces si con ello consigo un poco de tu amor.
Obediente, preparada, dócil, sumisa, siempre para ti.

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